martes, 31 de enero de 2012

se buscan hombres

Hay algo peor a no tener claro un tema para el post del día: tener media docena; lo cual es como encontrarse con seis maneras posibles de llegar al mismo destino. Es aquello de 'lo mismo me da que me da lo mismo'. O dicho a la mexicana: 'lo mismo, nomás que diferente'. Lo tengo comprobado, cuando digo 'México' me es imposible no recordar un dicho que existe en Oaxaca: "para todo mal hay que tomar mezcal; y para todo bien, también." Y esto viene a cuento para hacer realidad lo que dijo en algún acto público el escritor mexicano Fernando del Paso: "...antes de empezar a hablar, quisiera decir una palabras." Lo cual, por un lado parece un homenaje a Mario Moreno, Cantinflas, y por otro podría ser un relato micro de Augusto Monterroso. Una de las líneas posibles para el post de hoy era la tesis de que a veces (con frecuencia, diría yo) la publicidad es superior al producto publicitado. Valga un ejemplo muy de actualidad: la agencia Shackleton ha hecho para Spanair cosas maravillosas, innovadoras, casi me atrevería a decir que geniales, pero es evidente que la marca no ha estado a la altura. Eso pasa a menudo: buenos creativos, buenos conceptos, buenas estrategias, buenas campañas... y luego, todo para nada. Pero es verdad que suele ser mejor el eslogan que el político, la idea que el programa, la marca que el producto, el tráiler que lo que anticipa. Por eso creo que un martini sabe mejor después de haber visto una docena de anuncios de Martini. Y digo esto con conocimiento de causa: el pasado domingo vi el cartel original de Zinzano, obra del gran artista gallego Luis Seoane. Pues bien, fue mirar ese diseño, esa tipografía unida a ese nombre -Zinzano-, y sentir el deseo de beber y conversar con todos cuantos con él bebieron y conversaron. Pero mi mala memoria me lleva a buscar algo de lo que ahora me acuerdo y no me acuerdo. Por fin lo encuentro. Es el anuncio que publicó Ernest Shachleton para una expedición a la Antártida en 1914: "Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito."

lunes, 30 de enero de 2012

ligerezas para un lunes


 "De todo menos aburrimiento" es el eslogan de un megacentro comercial en el que estuvimos de compras anteayer, sábado. Aunque comprar, lo que dice comprar, compramos poco, pero echamos la tarde muy entretenidos. Las Últimas Rebajas, el Remate Final, etc, era la disculpa; en realidad fuimos hasta allí a "elevar nuestro nivel de serotonina", en palabras de mi mujer. Me impresionó la frase. Dada mi tendencia a 'depresionarme' los domingos por la tarde, el chute de serotonina tenía una función preventiva, o de recarga, con 24 horas de antelación. Y es verdad que ayer salí indemne del domingo. Sin embargo mi hijo Ignacio (10 años) nos sorprendió al final de la tarde con una frase imposible de mejorar: "me duele la cabeza de aburrirme." Claro que para frase antológica la que cuenta Sabina en El País Semanal que escuchó decir a Lola Flores: [hagas lo que hagas] "abstente a las consecuencias." A diario nos llegan tantas cosas y por tantas vías que la memoria no es capaz de retener. Recuerdo una viñeta de El Roto que decía: "con las nuevas tecnologías me informo al segundo y olvido al instante." Precisamente por eso, antes de que se me olvide, voy a contar aquí un chiste que oí el otro día en la radio. "Era tan tacaño tan tacaño que cuando veía la misa en la tele y pasaban la bandeja, cambiaba de canal." Bueno, y otro en la misma línea, siguiendo con el tópico de los catalanes. "¿Qué hace un catalán cuando se le incendia la casa? Una llamada perdida a los bomberos." También he oído uno de estos días: "no estoy bostezando; me sorprendo a cámara lenta." Y esta otra noticia salida de un twitt: "se separan el hambre y las ganas de comer." Y otro twittero, este de Valladolid: "mira, no sabemos nosotros cuándo cae la Semana Santa... ¡y van a saber los mayas cuándo se acaba el mundo!" Por último, traeré aquí algo que he leído recientemente en un libro de viajes -años 40- en el que el gran reaccionario Agustín de Foxá cuenta que una elegante dama le confesó en Estocolmo con toda naturalidad: "Aquel año íbamos a tener un hijo, pero se nos ocurrió marchar a Londres a presenciar el Derby." Y no dice más. No sé si es el colmo de la frivolidad o un drama familiar propio de una película de Bergman. 

viernes, 27 de enero de 2012

el archivo del diablo

Ayer por la tarde escuché en un programa de radio algo que me llevó a la conclusión de que, en efecto, Google lo sabe todo de mí. Y de todos nosotros. Tanto a través del propio buscador como de su herramienta de correo "gmail", Google tiene procesados en su  ilimitada memoria todos mis movimientos, búsquedas, navegaciones, páginas vistas, correos enviados, recibidos, eliminados. Nadie sabe tanto de mí como Google. Ni yo mismo, puesto que yo olvido cosas y él no; él conoce todos mi pasos, y además los tiene ordenados, relacionados, cronografiados. Cuenta con miles de datos sobre mi vida, gustos, tentaciones, tendencias,  reincidencias, aficiones no declaradas... En vano elimina uno (o eso cree) pruebas, nombres, direcciones, posibles pistas, coqueteos con desconocid@s, masajes tántricos, navegaciones por aguas turbulentas... entre otras intimidades. Lo tiene todo de mí: desde los más oscuro hasta lo más sublime, si lo hubiere; y también lo más vulgar. En Google reside, además de la biblioteca universal, el archivo del diablo. Y allí, en uno de sus mil millones de desvanes, se encuentra, cifrado, mi 'retrato de Dorian Gray'. Cada día, cada noche, el retrato recibe nuevas pinceladas, aportaciones, correcciones, veladuras, sombras..., algo casi imperceptible que sugiere más que dice, matiza más que afirma, insinúa. El ciber-retrato no se detiene nunca. Un paso mío en falso -procesado al instante por Google- puede ensombrecer la mirada luminosa que había conseguido en las últimas semanas. Si entro en "el rincón del vago" o cometo plagio en un verso buscado, él toma nota con nombre, fecha y hora. Si recibo en gmail un correo... inapropiado, él se queda con el dato y lo agrega a la lista de mis deudas o al sumario de mis responsabilidades pendientes. Ahora entiendo por qué, sin yo saber el motivo, a veces, al escribir un correo o firmar un manifiesto o sumarme a una causa de "Actuable" trato de ser o parecer alguien decente o medianamente honesto. Lo hacía, lo hago, para mejorar en lo posible mi retrato en Google, para restar en él alguna pincelada a mis ojeras, y que mi sonrisa no se desdibuje del todo, y, en fin, para que mi expresión no recuerde a la del Papa Inocencio X en el retrato de Velázquez. Demasiado para un viernes.




jueves, 26 de enero de 2012

la nube

(para Z)

Guardar archivos en 'la nube' es algo difícil de entender para mí. Conste que la idea me encanta, y además me parece extraordinariamente poética. Imagino esa nube de internet como una especie de guardamuebles de dimensiones cósmicas en el que conviven en armonía materiales muy diversos, desde el título secreto de una futura obra maestra hasta el Museo del Louvre al completo, digitalizado cuadro a cuadro. Los archivos top secret del Vaticano tendrían por vecinas a las imágenes grabadas clandestinamente en una mítica orgía celebrada en  Hollywood. Declaraciones de amor, confesiones de culpabilidad, pruebas irrefutables de corrupción, canciones inéditas (o mejor dicho, inauditas), escándalos de todo tipo, recetas no publicadas de Ferran Adrià, descubrimientos como la  fórmula -encriptada, por supuesto- de 'la eterna juventud', que sería el secreto mejor guardado de los laboratorios suizos y la gran esperanza de la Vieja Europa. En español, 'estar en las nubes' es estar ausente, tener la mente en otra parte, o en ninguna parte. ¿Y en internet? ¿Dónde se encuentra esa nube -cloud computing- en la que se guardan como tesoros los más codiciados archivos informáticos? Más preguntas: ¿Cuánto pesa la nube? ¿Y cuánto peso puede soportar? ¿Cuál sería su umbral de saturación? Si esa caja fuerte virtual alcanzara tal concentración de contenidos que, de algún modo, acabara por explosionar... ¿no sería eso el fin del mundo anunciado metafóricamente por Lars von Trier en su magnífica Melancolía? Millones y millones de gigas de memoria RAM (y de la otra) se esparcirían por el silencioso espacio del post apocalipsis. Inmensos vertederos de chatarra virtual flotarían desplazándose por algún lugar o dimensión de la galaxia. Cajas negras, endecasílabos luminosos, secretos nunca revelados, porno duro, material sensible... brillarían para nadie en el azul oscuro de la noche sin límites.

                                                                                                                                                       

miércoles, 25 de enero de 2012

¡hala Madrid!

Independientemente del resultado del partido de esta noche en el Camp Nou, a mí, como aficionado, y sobre todo como madridista, este desquiciado y desquiciante Mourinho me estomaga y me abochorna. Pensaba desahogarme y decir hoy aquí unas cuantas cosas por las que detesto a este personaje delirante que nos ha caído en desgracia, pero, pensándolo mejor, no me voy a tomar la molestia de dedicarle muchos más caracteres. Solo espero que se largue lo antes posible y, como suele decirse, tanta paz lleve como descanso deja. De todos modos, yo confío en que el equipo (por su cuenta) saque a relucir la casta y, además de salir a por todas y hacer un gran partido, le dé una lección a su entrenador. La casta les viene del fondo del vestuario en el que se vistieron los Pirri, los Camacho, los Santillana, los Stielike, los Juanito... Y por supuesto, la calidad futbolística para dar un buen susto al gran Barça la tienen más que acreditada. Con un medio centro como Xabi Alonso, que es un 'metrónomo' que reparte juego en todas las direcciones y en un perfecto equilibrio de espacio y tiempo. Con un coloso como Sergio Ramos, que se eleva por encima de todo y de todos con el ímpetu necesario para derribar murallas. Con un 10 como Özil, que con el balón en los pies es resbaladizo en el área como un jabón mojado en la bañera. Con un afilado estilete como Di María, tan veloz y directo al corazón que parece no pisar el suelo cuando huele la sangre. Con la magia negra de Marcelo, que cuando entra en éxtasis produce un vértigo de catarata amazónica. Con un tándem tan letal como Benzema e Huiguaín, con los que nunca sabes por dónde te vana venir los tiros. Con un Cristiano que, además de emperador temido y adorado, quiere elevarse a categoría de dios y fundar una nueva religión que lleve su nombre y su efigie. Y por si algo faltara, bajo los palos está el mejor portero del mundo. Un equipo como este no puede salir jamás a ningún campo a "perder por la mínima" (tal como planteó su entrenador el partido del Bernabeu). Y hoy, menos que nunca.

martes, 24 de enero de 2012

2x1

La crisis, la cuesta de enero y el final de mes explican que la fórmula "llévese dos y pague uno" esté funcionando con toda naturalidad. Esta misma mañana he comprado en AhorraMás dos baguettes al precio de una. Y en la frutería que está a continuación aparecen numerosos rótulos anunciando diversos 2x1. Por otra parte, pero en la misma dirección, a mi correo electrónico llegan todos los días ofertas 2x1, o similares, procedentes de muy variados sectores: viajes, restaurantes, hoteles, ocio, spa, masajes (tántrico no incluido), moda, telefonía, informática... Prácticamente en todos los sectores de consumo masivo aparece el 2x1 o el -50% Dto. De lo que se deduce, con un poco de demagogia, que gastando la mitad de lo que gastábamos antes de la crisis se puede vivir igual. O casi. Para ello basta con tener un buen frigorífico y dedicarle tiempo a las ofertas del día. Y comprar ropa y calzado en las Segundas Rebajas de Zara, Springfield, Adolfo Domínguez. Y buscar los chollos en Grupalia o en Atrápalo. Y enviar los mensajes por Whats App. Y seguir yendo al cine una vez por semana, pero ahora en día del espectador. Con eso y algunos trucos más se puede vivir como un príncipe del  Renacimiento en estos tiempos difíciles del post derroche. A veces, en la vida, un poco de escasez (un poco, digo) no viene mal del todo para combatir los excesos de la abundancia y la grasa subsiguiente. Con pocos recursos y afilando la creatividad se pueden conseguir grandes momentos. Con unas pocas palabras se  puede hacer un haiku memorable. Con unas pocas notas, un  minueto exquisito. Basta un lunar bien puesto y poco más para ser la Pompadour en el baile de disfraces. Eso sí, hay que tener mucho arte y buen humor. Y volviendo al principio: si aplicamos el 2x1 como  norma de conducta, disfrutaremos el doble. Porque 2 no siempre es mejor que 1, pero es muy tentador y se presta más al juego. Un 2 en la quiniela suele repartir más dividendos. Y dos copas de buen vino dan para una buena conversación. Aunque también es cierto que donde esté un beso bien dado... que se quite el rutinario 'par de besos'. ¿O no?

lunes, 23 de enero de 2012

un segundo

Resulta que hay un segundo por ahí bailando entre el ser o el no ser. Leo -no es broma- que cerca de 700 expertos de 70 países se han reunido en Ginebra para decidir qué hacer con ese segundo excedente que es preciso ajustar cada varios años para que el tiempo atómico y el astronómico coincidan. Al parecer, la Tierra gira cada vez más despacio sobre su eje, "como una peonza", y por ello hay que corregir ese desfase, ese segundo 'bisiesto', para que todo vaya como un reloj en los telescopios espaciales, en el sistema GPS, en numerosos programas y aplicaciones. Pero corregirlo a mano, uno a uno, es costoso, y por eso algunos países como EE.UU. son partidarios de eliminarlo sin más, y aquí paz y después gloria. Gente sin escrúpulos. Gente que no conoce el matiz. Cargarse de un plumazo el 'segundo intercalar' es propio de mentes sin sutileza, puede que pragmáticas, sí, pero de brocha gorda. Un segundo es del todo irrenunciable. En un segundo caben muy a gusto no menos de una docena de récords mundiales de atletismo. Por un segundo se cierran las puertas del metro y perdemos ese tren que nos llevaría muy lejos; el siguiente viene con retraso y ya será tarde para llegar a tiempo. En un segundo se produce una chispa en el cerebro que alumbra una idea que arrojará luz sobre la oscuridad, haciendo así visible lo que era invisible. Un segundo de miradas coincidentes en el momento preciso puede dar lugar a 50 años de felicidad compartida y unos cuantos nietos (o no). Un segundo es la diferencia insalvable que se interpone a veces entre el mirar a destiempo y el ver lo que acaba literalmente de ocurrir. Un segundo acoge en su interior una locución de cinco o seis fonemas: "si tú me dices ven". En un segundo se toman decisiones que evitan un accidente, corrigen sobre la marcha un itinerario, cambian el curso de los acontecimientos. En un segundo de distracción se envía un e-mail a la persona equivocada... que resultará un acierto insospechado. Durante cien centésimas, durante mil milisegundos permanecemos en la cúspide de un éxtasis que explosiona como una supernova en la bóveda del cráneo. En fin, no soy ningún fanático de la precisión atómica en las mediciones, pero no me parece que se deba despreciar ni un solo segundo de esta vida, aunque sea un segundo cada no sé cuántos años.